22:35 p.m.

Música triste y todos los recuerdos que aparecen. El after de la fiesta, la resaca aún en la cabeza. Y es que el bajón químico afecta bastante cuando se siente un montón, cuando todas las emociones siempre se intensifican. Me pregunto… a veces, ¿por qué siento tanto?, me he llegado a culpar por ser así y fue ahí en esa incertidumbre de por qué y para qué, que me di cuenta de varias cosas. Ser sensible y sentir mucho no es tan malo, siguiendo un poco la lógica, somos seres sensibles que tenemos emociones y además de eso, tenemos la RAZÓN. Entonces creo que es super positivo combinar ambas cosas, aprovechar que podemos llegar a ser conscientes de algo. Es decir, si me estoy sintiendo de (x) forma y no entiendo qué es lo que me pasa, ese es el momento perfecto para cuestionarnos la raíz de esa emoción y luego poder detectar de cuál se trata, para buscar posibles soluciones o la mejor forma de sobrellevarlo y minimizarlo un poco. 

Pero es que ese ejercicio que parece tan simple, a las personas nos cuesta muchísimo, más cuando estamos en una sociedad donde no se normaliza el hablar de cómo nos sentimos, donde la salud mental, tristemente, no es valorada. Porque se cree que el que muestra sentimientos es “débil”, y ahí las personas solo se reprimen, ni siquiera pueden  entender de qué se trata porque lo normal es siempre aparentar que estamos bien y ya, porque nacimos con esa creencia que se viene propagando desde varias generaciones.

Solo es cuando sos consciente de ello que entendés, que débil solo es esa persona que no expresa lo que siente, que si somos seres emocionales entonces ¿Qué hay de malo con exteriorizar aquello que siento?, porque el cuerpo necesita liberarlo, cuando se acumula y no se habla o no se manifiesta de la forma que sea, es ahí que el cuerpo enferma, cuando la mente pide a gritos ser escuchada, y como no somos solo un cuerpo ni sólo mente, él se encarga de avisarnos, que… algo anda mal. Y ahí es, cuando la tristeza está pidiendo salir, cuando la rabia pide atención y una mejor forma de canalizar, cuando el miedo, cuando la alegría, entre otras. 

Entonces llegando a una conclusión, estamos inmersos en nuestras emociones, no podemos evitarlas, y ahí es cuando deberíamos hacer el ejercicio de cuestionarlas. Intentar  entenderlas…que ni el alcohol, ni otra sustancia tóxica va solucionar lo que nos pasa, podemos “olvidarnos” por momentos, pero al final la lucha siempre es interna.


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