0:42 a.m


Hace un tiempo que decidí quererme, pero no solo decirlo, si no accionar. 

Diferentes circunstancias me hicieron reflexionar mucho sobre si realmente lo estaba cumpliendo, y me di cuenta que me faltaba dar algunos pasos adelante. Observándome y observando a mi alrededor me di cuenta de que había llegado a un límite, si… había llegado al punto máximo en que aguantaba cosas solo por aferrarme a vínculos que ya no tenían ni un tipo de sentido. Me di cuenta que el tratarme con amor, cuidarme, intentar sanar, no tenía nada que ver con el supuesto “amor” que algunas personas decían darme. No estaba siendo valorada para nada, entonces decidí poner límites. 

Me dolió muchísimo tener que alejarme de algunos lugares, realmente me dolió, y en gran parte, sigue doliendo… Pero tuve que hacerlo, porque parte de quererme significa alejarme de donde sencillamente, no me quieren. Lugares donde no me sentía cómoda, donde ser yo no era, para nada, valorado, donde daba todo de mi y solo restaba mi energía, porque cuando me tocaba a mi pasar mal, el interés por saber cómo me siento no estaba por parte de aquellos. 

Llega un punto en el que te quieres tanto que solo te arrepentís de no haberlo hecho antes, pero claro, antes no tenía las herramientas y tuve que llegar a un límite para darme cuenta que merezco mucho más. Y está bien, claro que está bien. Era en este momento que me tenía que dar cuenta. 

Ahora que pude dar el siguiente paso, de poner límites y alejarme de las personas que no me estaban dando el valor que merezco, es tiempo de canalizar aquel dolor que aún siento, es momento de accionar, de convertirlo en arte, en amor, en alegría. Es momento de transformación. 

Ahora elijo amarme, darme todo el amor que sola yo puedo darme, elijo felicitarme y estar orgullosa de todo lo que he superado. Elijo perdonarme por aceptar aquel amor que yo creía merecer, y perdonar a quienes no tuvieron las mejores intenciones conmigo. Perdonar desde el amor, porque no quiero ninguna carga más en mi vida, porque elijo mi paz antes que cualquier otra cosa. 

Solo me queda agradecer todo lo vivido, las cosas buenas y las no tan buenas solo me han dejado muchos aprendizajes, me he cuestionado mucho, me he observado y no… Ese no era el lugar donde debía estar.

Hoy he decidido romper con aquella frase de Stephen Chbosky, que aparece en Las ventajas de ser invisible: “Aceptamos el amor que creemos merecer”, porque ya no creo merecer tan poco, porque ya no merezco menos, merezco más mucho MÁS. 

Ahora empiezo mi proceso de sanación con una frase que vi por ahí, la cual desconozco el autor, “La oruga no necesita ningún milagro para volar, necesita un proceso”. Y voy a respetar el tiempo y espacio que necesite el mismo, no serán días ni meses, quizás necesite años y no voy apresurarme en lo absoluto, respetaré los días “malos” tanto como respete los buenos, porque los procesos no son lineales, son como montañas rusas pero que parten de un punto, hacia otro que no está marcado y que no para nunca de subir. 





Comentarios

Entradas populares de este blog

El poder de la mente y el paisaje

La cultura de la mentira...

La Son(risa)