La cultura de la mentira...
Vivimos en la cultura de fingir, en la cultura de la mentira, de creer que si somos positivos somos “copados”, “fua que bueno, ella siempre está alegre” dirán algunos, porque a veces no querés transmitir nada negativo hacia el otro, y no todos están a disposición de escucharte porque simplemente no les interesa. Está bien entender todo eso, está bien entender que somos nosotros con el mundo y que no siempre va haber alguien que se ponga en los zapatos, no siempre va haber un hombro para llorar, entonces las posibilidades se reducen a ser fuertes, a resilir de la forma que se pueda en el momento, pero estoy segura que eso no se consigue evadiendo lo que sentimos, pero tampoco hundiéndonos en la ironía de todo está bien y ya va pasar, mientras que por dentro hay un caos que resolver. Que difícil lo que parece tan sencillo como el equilibrio, pero ¿Qué es el equilibrio? ¿Cuándo el ser humano se encuentra en equilibrio? ¿Cuándo es el momento donde decimos “estoy en equilibrio”? o ¿ni siquiera podemos reconocerlo? o ¿tenemos momentos en los que estamos equilibrio, donde nos sentimos bien y son tan efímeros que ni siquiera podemos percibirlo?, porque se nos escapa de las manos como si intentáramos atrapar un poco de aire, como todo aquello que no podemos retener pero que tanto disfrutamos, y que muchas veces no logramos ser consciente de ello, pero después ya se vuelve tarde. Hay que detenerse un par de segundos y pensar, porque de seguro hay alguien que nos está prestando atención, hay alguien que nos escucha, alguien que nos observa y que nos ve como lo más hermoso, pero estamos tan ocupados intentando pertenecer a la cultura de la mentira, que ni siquiera podemos verlo…
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